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miércoles, 26 de agosto de 2015

Degustación Altocedro con Karim Mussi Saffie en Mr Wines

 

El viernes 21 de Agosto en una de las acostumbradas, y no por ello menos excepcionales, degustaciones organizadas por Fernando Musimesi en su Vinoteca Mr Wines, tuvimos la oportunidad de conocer a Karim Mussi Saffie, enólogo y propietario de Bodega Altocedro. Karim vino acompañado por la gente de Altair Vinos que lo representa en Buenos Aires.
Comenzó contando la historia de la bodega, que nace en una finca ubicada en La Consulta perteneciente a la familia desde el año 1980. Pero fue recién en 1998 cuando decidieron comenzar a producir sus propios vinos. Karim, que es Ingeniero Industrial, nos contó cómo su padre le hizo ver, por aquellos años, el valor que tenía La Consulta para la producción de fruta de gran calidad. Altocedro tiene 1 viñedo propio rodeando la bodega y una sociedad de largo plazo con históricos productores de la zona a quienes adquiere otras uvas. Debido a ello, Altocedro fue pionera en la puesta en valor de esta región hoy tan apreciada. Luego siguieron otros, como Finca La Celia, Bodega O. Fournier y Zuccardi (Bodega Piedra Infinita).
El nombre Altocedro deriva de tres razones: los 17 cedros que rodean la bodega, por ser el símbolo del Líbano, origen de la familia y porque la "a" aparece primero en los buscadores dice con simpatía Karim.

La cata dio inicio con un producto fuera del portfolio de Altocedro, nacido como propuesta de Altair Vinos para poner en mercado un vino sin madera, con claros objetivos de exportación, principalmente a Brasil. Se trata de Vago Rojo 2014, un blend compuesto por un 65% de Malbec, un  25% de Tempranillo y 15 % de Cabernet Sauvignon. Las condiciones de cata de este vino no fueron las ideales ya que había sido embotellado apenas una semana  antes y sufrido el reciente transporte desde Mendoza, con lo que la nariz estaba muy apretada. Pero en boca ya muestra las cualidades de la uva con que esta conformado, todas ellas cepas de gran desempeño en La Consulta.
Altocedro Año Cero Pinot Noir 2013 es la incursión del enólogo con esta cepa difícil, a tal punto que dice "Hay vinos blancos, rosados, tintos y ... Pinot Noir". Es una cepa no tradicional en La Consulta y con los 7.500 kg disponibles, 100% criados en barrica al estilo de la Borgoña, se obtuvieron apenas 3.000 botellas. Vale la pena intentar conseguir una. Especialmente por su complejidad en nariz.



A diferencia de los conocidos Altocedro Reserva que se caracterizan por su estilo "viejo mundo", Karim aclara que la línea Año Cero intenta - para todos sus varietales con excepción del Pinot Noir - mostrarse mas cercana al estilo "nuevo mundo", para lo cual se realiza una cosecha anticipada y una crianza corta de 10 meses. Los Año Cero tienen precio de lista $ 180.


De esta línea probamos Altocedro La Consulta Select 2013, un corte co-fermentado con 47% de Malbec, 27% Cabernet Sauvignon, 22% de Tempranillo y 9% de Syrah, al que al final de la crianza se le agregan Petit Verdot, Merlot y Cabernet Franc. Siete uvas tan bien amalgamadas que conforman un exquisito vino con una nariz muy destacada. Precio de lista $ 320.

De espíritu inquieto y a pedido de un cliente, Karim realizó otra incursión, esta vez por tierras salteñas y elaboró en el Valle de Cafayate un Malbec 2013 llamado Abras. Primero tratamos de entender la uva y luego con corte hacerlo amigable. También producen un Torrontés, aunque aclara  "haber buscado su propio estilo sin intentar emular a Güemes..."  


Finalmente, el plato fuerte sería el Altocedro Reserva Malbec 2012. Un tinto cuyas uvas provienen de viñedos antiguos (entre 50 y 67 años), fermentado en tanques de concreto y con 18 meses de barrica nueva francesa. Presenta gran concentración de fruta e impacta desde todos los sentidos, con un exquisito y largo final. Y con gran capacidad de guarda seguramente. Al respecto Mussi Saffue expresa: "Un buen vino lo podes hacer sólo con el viñedo, ahora para hacer un excelente vino, necesitas de la barrica y el viñedo", refiriéndose - sin mencionarlo - a la tendencia actual de descalificar el uso de barrica.
Este Malbec de alta gama tiene precio de lista $ 450.

"Para jugar en las grandes ligas del vino mundial, tenemos que demostrar que los grandes vinos Argentinos se pueden guardar muchos años" cierra Karim.


Nota: las fotos fueron tomadas por El Ángel del vino.



sábado, 15 de agosto de 2015

Vino en latas y barriles de acero inoxidable. Why not?


 

El concepto de "mentes abiertas" en relación al vino, ha ido avanzando en ciertos emprendedores para ofrecer nuevos medios de comercialización, como el vino en lata y el vino en barriles de acero inoxidable (como es usual con la cerveza). 
Esto pude verlo de primera mano en mi visita a la Bodega urbana The Infinite Monkey Theorem (ver nota).

Vino en lata

Las latas han sido un éxito inmenso para esta pequeña bodega y según sus dueños es el producto relacionado al vino con mayor crecimiento de ventas en USA.
Las ventajas del vino en lata son obvias: es fácilmente portable, no requiere disponer de una copa, es seguro para transportarlo. En definitiva, representa una alternativa inteligente que la cerveza usufructúa con éxito desde hace muchos años. 
Por supuesto que, si bien desde la "funcionalidad" es aplicable a cualquier tipo de vino, nadie se imagina un Chateau Petrus en lata...
¿Pero que tal si intentamos acercarnos a un nuevo publico? Aquel que aun no se ha relacionado con el vino o recien comienza a hacerlo. Consumidores jóvenes que no encuentran en sus momentos de consumo la necesidad o la ocasión para servir el vino en copas, con su correspondiente ceremonia. ¿Y si todo fuera mas fácil?
Por ello esta bodega ofrece en lata vinos sencillos y fáciles, sin pretensiones, en versiones de latas con blanco, tinto, moscato y rosado.

En su publicidad dicen: ¿Porqué? ¿Porqué no? ¿Quien no ama el alcohol portatil? ¿Subiendo una colina?  ¿Yendo a la pileta? ¿A un concierto? ¿Al parque?  ¿Escalando, en bicicleta, acampando o jugando al golf? Las latas ofrecen una alternativa a la botella que es liviana y fácilmente transportable.  ¡Ey!, llévelas desde la heladera al patio, o al partido de futbol – no te juzgaremos!

También fundamentan las ventajas en que son "Verdes" es decir, ayudan a cuidar el medio ambiente ya que el aluminio no solo es 100% reciclable, sino que es infinitamente reciclable. Y terminan desmitificando un poco la ceremonia del vino diciendo: "¡Porque es divertido! Despide con un beso a la sofocante cultura del vino. Seguro que puedes hacerlo girar en una copa, olerlo y escupirlo pero...  ¿no es mas divertido simplemente sentarse y abrir una lata?

The Infinite Monkey Theorem planea poner en el mercado este año 125.000 litros de vino en latas.


Vino en un barriles de acero inoxidable

La otra opción que ofrece The Infinite Monkey Theorem no esta dirigida al consumidor final. Bajo el concepto que los tanques de acero inoxidable son utilizados para la producción del vino, llevan un poco mas allá la idea para ofrecer sus vinos a los numerosos bares y restaurantes de la ciudad.

Las ventajas, ademas de la simpleza y robustez para el transporte, están en el servicio. En USA esta muy extendido el consumo por copa en bares y restaurantes y muchas veces el vino no llega a la temperatura justa o se oxida en botellas a medio vaciar. Este tema ha sido resuelto por la cerveza hace mucho tiempo ofreciéndola tirada desde este tipo de barriles de acero inoxidable. 

Desde el punto de vista ambiental, un barril representa 26 botellas, no se requieren corchos ni sellos, no hay basura que tirar (cajas, botellas) y al vaciarse se facilita la entrega de nuevo a la bodega para su posterior rellenado.

The Infinite Monkey Theorem estima haber reducido de eta manera la producción en 120.000 botellas desde el año 2010. Esto significa una reducción de 10.000 cajas de cartón, 100 pallets de madera e infinidad de camiones para transportar el vino. Nada mal. Especialmente si los consumidores en bares y restaurantes reciben un producto en copa en perfectas condiciones.



Bodegas urbanas en Denver USA


Tener que viajar por trabajo (no relacionado al mundo del vino) tiene la desventaja de que me aleja de mis seres queridos y que al regresar me espera el doble de tarea que antes, pero a la vez permite darme ciertos gustos, como descubrir nuevas ideas o conceptos que no son tan comunes en ver en Buenos Aires. Así es que, en mi reciente viaje a Estados Unidos, tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Denver en el estado de Colorado. Ciudad que me sorprendió por su dinámica y la libertad que se respira en las calles del centro, en especial en la Avenida 16, que ha sido convertida en peatonal con la única excepción de un bus eléctrico gratuito que la recorre de ida y vuelta en toda su extensión, permitiendo así movilizarse rápida y gratuitamente por ella y visitar muchos lugares en poco tiempo.

La primer sorpresa en Denver fue enterarme que desde el 1° de enero de 2014 la venta de marihuana para uso recreacional ha sido despenalizada, por lo que proliferan los dispensarios y también muchos homeless pacíficos y devotos al consumo de cannabis, atraídos por esta facilidad. Pero mas allá de esto, lo que me interesaba era conocer la participación del vino en la vida de Denver, ciudad que se vanagloria por ser el área metropolitana con mayor cantidad de cervecerías de todo Estados Unidos.

Y si bien es cierto que la cerveza manda, el vino no esta para nada ausente. En el estado de Colorado existen mas de 100 bodegas, muchas de ellas ubicadas en un radio de menos de 4 horas de viaje desde Denver. La mayor parte de estas bodegas, por razones de disponibilidad de tiempo, se encontraban fuera de mi alcance. Pero la sorpresa fue encontrar dos bodegas "urbanas" ubicadas a menos de 20 cuadras del centro de la ciudad, donde yo me hospedaba, por lo cual una tarde luego de las tareas de trabajo y aprovechando que era pleno verano y el sol se ponía casi a las 9 de la noche, decidí visitarlas. En esta nota voy a contar la experiencia en la bodega que me pareció más novedosa y con mejor calidad de vinos.

Se trata de The Infinite Monkey Theorem, que ya desde su nombre muestra deseos de romper las estructuras. Su lema es "No vineyard. No pretense. Back alley winemaking at its finest" Algo así como "Sin viñedos. Sin pretensiones. La mas fina vinificación, en un callejón".

El teorema al que hace referencia el nombre de la bodega dice "Si un mono golpea teclas al azar en una máquina de escribir durante una cantidad infinita de tiempo, seguramente llegara a escribir un texto como las obras completas de William Shakespeare". 

Ben Parsons, enólogo y creador de la bodega, quiso expresar así el desafío que enfrentó para crear un orden desde un sistema caótico, como lo significaba para él traer uvas que crecen a 1,500 metros sobre el nivel del mar, en Colorado, para hacer vino en un galpón ubicado en un callejón de la ciudad, con un numero infinito de variables en juego, decisiones que tomar y ejecutar e infinitos resultados posibles.

Por ello en esta bodega urbana no vamos a encontrar un viñedo sobre onduladas colinas, ni una sala de degustación cubierta en mármoles y granitos. Son apenas 1.400 m2, con muy poca gente trabajando y logran producir vinos ricos, respetables y accesibles.





El concepto de bodega urbana intenta también que la bodega y la ciudad interactúen, promoviendo una "mentalidad social" a través del acceso de la bodega a la ciudad y de la ciudad a la bodega. Quienes toman el vino pueden influenciar en forma directa en quienes lo producen y por lo tanto el vino resulta representativo de la comunidad.

Mas allá de estos conceptos, los objetivos de la bodega son simples:

1) producir vino localmente, utilizando uvas adquiridas a productores de Colorado (y también de California) que son transportadas en camiones refrigerados apenas terminada su cosecha.
2) poner a la vista del publico local y los turistas, el proceso de elaboración del vino, facilitando el aprendizaje sobre el mismo y el acceso a su cultura.
3) permitir conocer una bodega también a aquellos que no están dispuestos a viajar a aquellas ubicadas en los viñedos, lejos de la ciudad.
4) ampliar la experiencia ofreciendo tours y degustaciones grupales y/o individuales que culminan en un ámbito relajado y distendido aprovechando el salon wine-bar y el patio donde la gente se divierte, escuchando buena música en vivo y aprovechando la comida ofrecida por alguno de los numerosos food trucks que existen en Denver. 
5) Degustar los vinos que se sirven en copa, botella, lata y desde una máquina expendedora de latas (slushy machine).
6) Ofrecer distintos formatos de comercialización: vino en botella, en lata, en barriles de acero inoxidable... cada uno apuntando su público (ver nota "Vino el latas y barriles de acero inoxidable. Why not?").



7) Ofrecer distintos medios de comercialización: venta directa en bodega, en el wine-bar, en máquinas expendedoras de latas (que ya ingresaron a importantes compañías aéreas locales), en estadios (en muchos estados de USA la venta de alcohol esta permitida  en eventos) y a través del Monkey Trial Wine Club que realiza envíos a domicilio de cajas de tres o seis botellas cada tres meses por 69 o 129 U$S respectivamente.

Los vinos que producen son Riesling, Sauvignon Blanc, Chardonnay y un blend blanco y entre los tintos Cabernet Franc, Malbec y Petite Syrah. La calidad es buena. De los que probé me gustaron mucho el Sauvignon Blanc y el Cabernet Franc. 


The Infinite Monkey Theorem Malbec fue destacado con 87 puntos por Wine Spectator en el numero especial dedicado al boom del Malbec Argentino en Diciembre de 2011.


En definitiva una experiencia descontracturada, viendo como un emprendimiento con la cabeza bien abierta, puede lograr cosas distintas.


Mas info en: http://www.theinfinitemonkeytheorem.com/
© The Infinite Monkey Theorem  |  3200 Larimer St. Denver, CO  |  303.736.8376
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