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jueves, 31 de marzo de 2016

Bodega COSTA&PAMPA de Trapiche, IG Chapadmalal


Antes de empezar vale decir que sería injusto sorprenderse porque se hagan vinos en la provincia de Buenos Aires. Y más todavía, sorprenderse porque sean de viñedos cercanos a la costa, cuando el término “Vinos de la Costa” define al que históricamente produjeron (y aun producen) muchos pioneros españoles e italianos en las tierras bajas de las islas y del monte costero de Buenos Aires. Hasta mediados del siglo XIX varias quintas de lo que hoy es el centro de la ciudad de Buenos Aires fueron productoras de vino. Entre 1940 y 1960 se llegó a producir un millón de litros anuales, provenientes de más de 300 hectáreas de vides y de 22 bodegas habilitadas. Luego la producción decayó, por la preponderancia de los vinos cuyanos, las crecidas extraordinarias del río de la Plata y la migración de los jóvenes hijos de los quinteros, sobreviviendo apenas para el consumo familiar y para la venta al menudeo.

Aclarado esto, vamos a hablar de COSTA&PAMPA, bodega experimental de Trapiche (que pertenece Peñaflor el mayor grupo en la industria vitivinícola argentina). En este caso, “Costa” en su nombre no refiere a la costa del Río de la Plata sino a la cercanía de los viñedos con el océano Atlántico, ya que los mismos están ubicados en Chapadmalal, a escasos kilómetros de la ciudad de Mar del Plata. Y el término “Pampa” identifica plenamente a la bodega con su ubicación en la fértil Pampa húmeda de la Provincia de Buenos Aires.


Y decimos “experimental” porque la novedad es que las uvas que se han plantado en estos noveles viñedos no son las mismas con que se produce el tradicional vino de la costa. Son cepas nobles que apuntan a la elaboración de vinos de alta gama, con un estilo único en nuestro país, definido precisamente por las particulares condiciones de este terroir afectado plenamente por la influencia marina.

Y no solo eso, también se destaca su característica de secano, es decir sin utilización de riego artificial, librado a las pródigas lluvias de la Pampa. Y continúan las diferencias: el suelo es distinto a los de Cuyo, son tierras negras muy fértiles; la fauna, con la presencia de miles de cotorras que amenazan arrasar con toda la producción de uvas en pocos días; y el clima, que además de la mayor humedad también presenta riesgos de heladas durante las etapas de floración.  

Todo ello hace que el equipo de la bodega, al comando del joven enólogo Ezequiel Ortego (siguientes fotos, ver nota en este Blog) deba extremar cuidados y poner atención a muchos temas que no son comunes en otras regiones de mayor tradición vitivinícola. En ese sentido, la Bodega en su tríptico publicitario declara: “Una nueva faceta de la vitivinicultura argentina que desafía el status quo”.


Por el momento se han plantado varias cepas y los primeros resultados ya han sido determinantes para algunas de ellas, tanto a favor como en contra, según su adaptación al lugar. Por ahora predominan entre las exitosas las cepas de ciclo corto, en su mayoría blancas como Sauvignon Blanc, Riesling, Chardonnay y Gewürztraminer. Aunque por ahí se cuela el Pinot Noir, una de las menos tintas de las cepas tintas. Por otro lado, cepas como el Malbec y el Cabernet Sauvignon no han dado buena respuesta en este sitio. El resultado es la obtención de vinos más frescos y delicados, para los cuales se pone especial cuidado en lograr buena complejidad aromática y alcanzar buen volumen en boca.


En 2012 toda la uva cosechada se envió a Mendoza en camión frigorífico. A principios de 2013 se puso en marcha la bodega. Junto con Ortego, en el inicio trabajó Daniel Ekkert, bajo la dirección de Daniel Pi, enólogo jefe de Trapiche. Comenzaron con solo dos tanques de 10 Hl y dos de 5 Hl. La capacidad actual terminó de instalarse a fines de 2014. Actualmente los viñedos ocupan 25 hectáreas, de las cuales aún solo diez se encuentran en etapa productiva, distribuidas con estas cepas: 3,5 Ha de Pinot Noir, 3 Ha de Chardonnay, 3 Ha de Sauvignon Blanc, 0.25 Ha de Riesling y 0.25 Ha de Gewürztraminer.

Tuve la posibilidad de probar el Sauvignon Blanc 2013 de notas frescas y cítricas, el sabroso Chardonnay con paso por roble francés y el Pinot Noir muy destacado por las notas salinas que lo hacen diferente a los Pinot Noir de otras regiones del país.


También se elaboraron pequeñas partidas de Riesling y Gewürztraminer, ya agotadas, y dos espumantes que están por salir al mercado: unas 10.000 botellas por método Champenoise, 80% Pinot Noir y 20% Chardonnay que pasa un año y medio sobre lías. Y otro rose también por método Tradicional.

Entre las nuevas plantaciones se encuentran: otras dos hectáreas de Riesling y nuevas cepas como Pinot Grigio, Pinot Blanc, Pinot Meunier, Albariño, Chenin y una tinta: Ancellota.


Durante mi visita se estaba cosechando el Pinot Noir, que da un rendimiento de 8.000 kg/Ha (6.500 el Chardonnay y 5.000 el Sauvignon Blanc). Recorriendo los viñedos con Ezequiel Ortego pude observar algunas de las particularidades del viñedo: las redes instaladas sobre las plantas para proteger las uvas de los pájaros y cómo el efecto del viento proveniente del mar afecta las primeras filas de los viñedos deshidratando los racimos, mientras que el resto de las uvas más protegidas se mostraban en perfecto estado. Esto es parte del aprendizaje y ha llevado a plantar los nuevos viñedos en distinta orientación y a pensar a futuro en plantar álamos para atenuar el efecto del viento.



Ezequiel define el proceso en una frase: “nuestro objetivo es encontrar la receta del lugar”.

Otras de las tareas que llevó a cabo Ortego fueron habilitar la nueva bodega y lograr por parte del Instituto Nacional de Vitivinicultura la certificación de Chapadmalal como Indicación Geográfica (I.G.). Este trámite, que reconoce las características particulares de esta región vitivinícola, incluyó demostrar la historia del lugar: 17.500 hectáreas fueron entregadas por el Gobierno Argentino a la familia Martínez de Hoz como pago por sus aportes a la conquista del Desierto, encontrándose uno de los cascos de estancia principales el que se pegado a la bodega.



Turismo

Estando tan cerca de una de las ciudades argentinas con mayor afluencia de turismo, sería una picardía que no se pudieran visitar las instalaciones. Por suerte, Trapiche ha incluido el enoturismo como uno de los aspectos destacados del proyecto y la bodega cuenta con amplios y cuidados espacios de atención al visitante. Ellos son atendidos por guías turísticos, de los cuales pude conocer a Santiago García Pia, Micaela Uriz (en la foto con Ezequiel Ortego) y Carolina Martínez del Río; que se han especializado y acompañan al visitante en la recorrida por los viñedos, la bodega y el casco de la Estancia Santa Isabel, anexo a la bodega. La visita tiene una duración aproximada de una hora y culmina con una degustación de vinos; todo a un precio muy razonable. Se ofrece (con costo) un servicio de Tablas de Mar con variedad de pescados y mariscos o Tablas Pampa con fiambres y quesos, para maridar los vinos de la bodega. 
Los menores no pagan ni degustan los vinos. Es importante realizar reserva previa.
Info@myptrapiche.com.ar /Tel. (0223) 464-4312/4313/4316 




Ubicación: a Av. Antártida Argentina km 16 – Chapadmalal – Provincia de Buenos Aires. 


Cómo llegar: desde Mar del Plata es recomendable acceder por Avenida Antártida Argentina. Al llegar a la altura del Km 16 (no marcado en la ruta) hay un cartel de la bodega que indica el lugar en el cual se debe girar hacia la izquierda, por la calle de tierra N° 749 (algo poceada) en dirección al mar. La entrada a la bodega queda a unos cientos de metros a mano derecha, claramente marcada por un portón entre dos paredones con las inscripciones de Trapiche y el nombre de la bodega. Importante: la vigilancia confirma la existencia de la reserva antes de franquear el paso.

Conclusión


Es realmente una suerte que continúen naciendo proyectos vitivinícolas en la Provincia de Buenos Aires (hay varios otros en Saldungaray, Médanos, Tandil, etc.). Y en este caso apoyados por una empresa líder en el mercado argentino, con espalda financiera como para experimentar y llegar a los mejores resultados. Me quedo expectante para probar los espumantes y la futura aparición de los vinos de las nuevas cepas, especialmente el Albariño, ideal para maridar con los excelentes frutos del mar argentino.



Fuente Vinos de la Costa: Wikipedia
Fotos tomadas por El Ángel del Vino

miércoles, 30 de marzo de 2016

Tinta Roja el programa de radio de vinos en Mar del Plata


En 2015 un grupo de cuatro amigos, apasionados por el vino, decidió llevar su pasión un poco mas allá y lanzarse a la aventura de ocupar una hora del espacio radial de una importante emisora de Mar del Plata. Esa hora había quedado vacante en FM La Red 93.1 cuyos contenidos están eminentemente volcados hacia la afición futbolera. Aun así, el día y el horario - sábados de 13 a 14 hs - lo ponían justo en la previa al inicio de los partidos y coincidiendo con el horario del almuerzo, por lo cual un programa dedicado a la temática del vino podía caer como anillo al dedo para todos aquellos que se reúnen en la mesa del asado o la pasta y desean interiorizarse sobre el compañero ideal de las comidas, el noble vino.

Así fue que Gabriel Mascolo (@GabyMascolo), Gustavo Allegrini (@Guzzi64), Alberto "El Turco" Samara (@OlivariumMDQ) y José Miranda (@WineMDQ, colega, editor del Blog WineMDQ) iniciaron el camino y se pusieron como objetivo realizar un programa descontracturado y alegre, lejos de la solemnidad con que algunos relacionan al mundo del vino. En tanto el programa gira en relación al vino, no se queda ahí, sino que además de describir cepas, etiquetas y bodegas va tejiendo alianzas con otros temas relacionados como ser la comida, la sommelerie, la música y otros tópicos que lo hacen divertido y ameno.


Los escuché mucho durante todo 2015. Una de las cosas que mas me llamaron la atención era la calidad de las entrevistas, por la cual pasaron muchos de los mejores enólogos argentinos, como Alejandro Vigil (Catena Zapata, El Enemigo), Enrique Pi (Trapiche, Imperfecto) o Sebastián Zuccardi (Familia Zuccardi) por nombrar solo algunos y cómo la charla mostraba que no solo los entrevistadores la pasaban bien teniendo a estos genios del vino como entrevistados sino cómo los enólogos disfrutaban a la par de ellos estar al aire. La respuesta de la audiencia se refleja en la nutrida participación de los oyentes que no paran de llamar a la radio y enviar mensajes por las redes sociales.

En esa relación de oyente comunicado por Twitter con Tinta Roja, fui entrelazando una incipiente amistad virtual, siempre bajo el lema #elvinoune, que me llevo a escribirles un mensaje para avisarles que estaría unos días por la zona y preguntar si podía ser invitado a presenciar un programa.

Con la buena onda que lo caracteriza, Gaby Mascolo me abrió las puertas del programa y el sábado 19 de marzo los conocí personalmente. Claro que no fui con las manos vacías..., sabiendo que durante el programa siempre se prueban vinos, decidí llevar uno que los sorprendiera. No iba a lograrlo llevando un vino nacional, que difícilmente no conocieran, así que saque de mi cava un Mouton Cadet Reserve 2013 de Bordeaux, traído de algún viaje, que acompañó dignamente al excelente Reserva Malbec 2011 de Marcelo Pelleriti y al Lindaflor Chardonnay que el mismo enólogo produce en Bodega Monteviejo, que esa tarde estaba relacionado con el programa por la entrevista al músico de Los Pericos, Juanchi Baleiron, con quien han lanzado el vino Malbecaster.

Durante el programa, a pedido de un oyente, José explicó el significado y origen del término Sommelier y su experiencia en el restaurante La Normandina de Mar del Plata, Gaby contó su visita al restaurante Perón Perón de Gonzalo Alderete Pagés (@zooedipo) en Palermo, Bs As. y se habló del vino Mugrón que elaboran en Cafayate grandes enólogos de distintas bodegas de allí, reunidos en este proyecto.

Para los que no tenemos la suerte de vivir en la bella ciudad de Mar del Plata, el programa puede escucharse en vivo a través de la web de la radio (http://www.lared913.com.ar/radioONLINE.html) y tambien off-line siguiendo los links que Tinta Roja publica cada semana a través de mensajes en su cuenta de Twitter (@tintarojamdq). Por ejemplo, el programa a que refiere esta nota puede escucharse en http://yourlisten.com/Tinta.Roja/tinta-roja-segunda-temporada-capitulo-3-con-juanchi-baleiron

Mi visita fue una linda experiencia, que disfrute mucho por la buena onda de los cuatro integrantes del programa, que no solo me permitieron visitar por primera vez una radio en vivo, sino que ademas encendieron la mecha de una ilusión: incursionar en algún momento también ese terreno en Buenos Aires, ¿alguien sabe de algún espacio libre en la radio?

sábado, 12 de marzo de 2016

Degustación Giménez Riili


Fernando Gimenez Riili llegó desde Mendoza a la Vinoteca Mr. Wines en Caballito, Ciudad de Buenos Aires, para presentar algunos de los vinos de su Bodega. Comenzó con un poco de historia, contando que los Riili produjeron vino desde 1920 y llegaron a tener una bodega de 5 millones de litros, mientras que los Giménez tuvieron una de 2 millones de litros. Estas bodegas, que funcionaron hasta los 90, fueron el origen. La bodega actual, que enlaza las historias de las dos familias a partir del casamiento de Eduardo Giménez con Susana Riili, comienza en 1995 buscando elaborar vinos de alta gama. Está ubicada en Los Sauces, Tunuyán, Valle de Uco y tiene una capacidad de elaboración de 125.000 litros.

El proyecto comprende también The Vines of Mendoza, lugar donde particulares pueden adquirir parcelas de 2 a 5 hectáreas en la cual plantar sus viñedos para elaborar vinos boutique en la bodega del proyecto o incluso construir su propias bodegas. The Vines incluye un Resort con Spa y Restaurante y ofrece actividades turísticas. Aproximadamente cuentan con 150 propietarios el 95% de los cuales son extranjeros, que gozan de estos beneficios.

Volviendo a los vinos, en 1995 inician en Maipú, Mendoza y en La Rioja, donde elaboran un Torrontés comprando uva a productores seleccionados. En 2007 llegan a Valle de Uco y comienzan a producir la línea Perpetum. En 2003 elaboraban Merlot, Malbec y Torrontés. En 2005 lanzan el Reserva Malbec, en 2007 el Gran Reserva Malbec de Altamira, en 2011 los Cabernet Franc y Syrah de Valle de Uco y en 2015 se agregan un Bonarda de San Martín y los espumantes que pudimos probar en la degustación.

La enología está a cargo de Pablo Martorell, quien supo trabajar con Michel Rolland y asesora a la Bodega desde 2009. 

Producen las siguientes líneas: Joyas de Familia (ediciones especiales), Gran Familia (18 meses en barricas de roble francés), Padres dedicados (elegantes, con hasta 22 meses en barricas de roble francés), Buenos Hermanos (varietales puros, un año por barricas de roble francés) y Espumantes.



Espumante Buenos Hermanos Rose. Elaborado con uvas Chardonnay, Chenin y Malbec, bajo el método Charmat. Se destaca por su frescura, el toque que da el Malbec y el dulzor aportado por los 10 gramos de azúcar residual. 

Espumante Buenos Hermanos Extra Brut. Elaborado con uvas Chardonnay y Pinot Noir, bajo el método tradicional (Champenoise). 14 meses sobre lías y 6 gramos de azúcar residual le otorgan una buena intensidad en boca y una nariz muy interesante.

Buenos Hermanos Torrontés 2014. Se elabora con uvas de Torrontés Riojano provenientes de Vichigasta en el Valle de Famatina, La Rioja; que se cosechan en tres etapas y fermentan separadamente en tanques de 5.000 litros cada uno, para luego realizar el corte final. Todo este trabajo dio resultado, logrando un buen balance entre nariz y boca. Viene con tapa a rosca, para tomar durante los primeros dos años.


Fuera de programa, se cató a ciegas, servido de una botella sin etiquetar, un blanco muy especial, de gran concentración y color; con aromas complejos. La mesa tiraba cepas al azar intentando acertar el origen pero nadie dio en la tecla. Todo ello pese a ser este vino elaborado con la uva blanca más plantada en la Argentina...

Y no era un Torrontés, ni un Chardonnay. Para sorpresa de muchos se trataba de uva Pedro Jiménez (o también llamada Pedro Ximénez) que según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura cuenta con casi 12.000 hectáreas sobre 42.000 hectáreas de uvas blancas para vinificar en todo el país. La complejidad del vino degustado, sin dudas tuvo mucho que ver con el proceso de elaboración que fue bastante complejo y quizá sea difícil de repetir, y que incluyó una segunda floración del viñedo por una helada prematura, algo bastante común en la localidad de El Cepillo, de donde provienen las uvas.

Bonarda Valiente 2015, con uvas de San Martín, Mendoza, incluye en la etiqueta un homenaje al Libertador General Don José de San Martín. Es una partida limitada de 5.000 botellas cuya uva fue cosechada a mano y cuidadosamente transportada a bodega sobre una cama de hielo seco para prevenir la oxidación. El resultado es un Bonarda de esos que están haciendo lucir a esta cepa, con una explosión de fruta en nariz y en boca pero también una necesaria complejidad. Muy buena es la relación precio / calidad ($ 155).

Gran Familia Syrah 2012. Con uvas de un viñedo de 2007 implantado en Chacayes, Valle de Uco, sobre un terreno cubierto de piedra bola, algo de arcilla y arena. Es un vino de alta gama, intenso, pero a la vez muy bebible. Pasa 18 meses por barrica y se obtuvo muy buena integración de la madera. De nariz compleja ($ 660).

El cierre fue con un espumante Buenos Hermanos Dulce Natural de uva Moscatel de Alejandría, bien logrado, que cumplió el objetivo de cerrar la velada con un buen brindis. 

Zaha Chardonnay


Mensajito de Maya García (Brand ambassador de los vinos de Alejandro Sejanovich y Jeff Mausbach: Anko, Teho, Zaha, Tinto Negro entre otros): Hola Ángel. Te escribo porque este jueves vamos a estar degustando el Zaha Chardonnay que me traje una botellita sin etiqueta de Mendoza. Si quieres pasar avísame".

No me hice rogar, acomodé mis horarios y estuve puntual en Pain et Vin, Gorriti 5132, CABA, (destacado lugar de la escena del vino en Buenos Aires, lo que se refleja en su calificación como N° 2 de 51 Bares y Pubs de Bs. As.en TripAdvisor).

Además de Maya, nos recibió la Sommelier y anfitriona Eleonora Jezzi y pudimos degustar este esperado primer blanco de la linea Zaha, acompañados también por el Sommelier Marcelo Figueredo, Alberto Torres Agüero (Club privado de vinos Cavas de Torres) y Marcela Rienzo, Sommelier de Bressia.

La expectativa del grupo era alta, al fin el Chardonnay de alta gama de Alejandro Sejanovich (ver nota: Radiografía de “el Colo” Sejanovich)  algo que todos sus amigos del vino le venían reclamando.


Y no decepcionó en absoluto. Es más, de alguna manera me sorprendió un poco, porque resulta algo difícil ubicarlo en la dicotomía que hoy se presenta entre los Chardonnay "clasicos" y los "modernos". Fundamentalmente en nariz, donde le encontré un poco de lo mejor de ambos bandos: los rasgos de la madera - aunque no tanto desde la vainilla sino mas bien desde la fruta seca, la almendra (o el Marroc como bien describió Eleonora) de los clásicos y la mineralidad y frescura de los modernos. Una buena combinación que seguramente encontrará muchos adeptos.

En boca se lo nota "bien Chardonnay", con bastante presencia y cuerpo para un blanco y notable final. Muy importante es mantenerlo a la temperatura adecuada para que se exprese mejor porque se "duerme" rápidamente cuando gana temperatura.

Pain et Vin había servido la mesa con una tablita de sus exquisitos panes y quesos, de los cuales el Brie fue la combinación exacta para este Chardonnay. 

Cuando sea el lanzamiento te recomiendo comprarlo junto a un buen queso Brie y disfrutar de este nuevo gran Chardo argentino.
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